Ramiro Tamez y La Bestia: animar lo que duele mirar
En los últimos años, pocos cortometrajes estudiantiles han tenido un impacto tan profundo y transversal como La Bestia. Concebida en el marco académico de una de las escuelas de animación más exigentes del mundo, la película trasciende por completo ese contexto para convertirse en una obra política, humana y cinematográfica.
Detrás de ella se encuentra Ramiro “Ram” Tamez, cineasta y animador mexicano radicado en Francia, cuya trayectoria encarna una combinación poco común: formación técnica de alto nivel, sensibilidad social arraigada y una necesidad clara de contar historias que no eluden la incomodidad.
De México a París: una formación atravesada por el dibujo y la narrativa
Originario de México, Ramiro Tamez inició su camino profesional en el dibujo, el storyboard y la animación 2D, colaborando con estudios y producciones vinculadas a la televisión y la animación comercial. Antes de consolidarse como director, su trabajo ya evidenciaba una preocupación constante por el ritmo, la actuación de los personajes y la claridad visual del relato.
Un punto decisivo en su trayectoria fue la obtención de la beca ANIMEXICO, impulsada por Guillermo del Toro y Cinépolis, que le permitió continuar su formación en Gobelins, l’école de l’image, en París. Este paso no solo significó una especialización técnica, sino un cambio de escala: trabajar en equipos internacionales, bajo una presión creativa real, con una exigencia narrativa cercana a la industria cinematográfica.
En Gobelins, Tamez encontró un espacio donde la animación no se concibe como ornamento, sino como cine: cada plano debe sostener una intención, cada movimiento una emoción, cada silencio una decisión.
La Bestia: migrar sobre un monstruo de acero
La Bestia es un cortometraje de animación codirigido por Ramiro Tamez, Marlijn van Nuenen y Alfredo Gerard Kuttikatt. La historia se sitúa en el contexto de la migración centroamericana y mexicana hacia Estados Unidos, específicamente sobre el tren de carga conocido popularmente como “La Bestia”.
La película sigue a Lupe, una niña que emprende el viaje acompañada por Guayaba, un contrabandista que, lejos de cualquier romanticismo, representa la ambigüedad moral y la precariedad de quienes sobreviven en los márgenes. A medida que el trayecto avanza, un accidente transforma la relación entre ambos y obliga a replantear las decisiones tomadas.
Sin recurrir a la explicación didáctica ni al sentimentalismo fácil, la película construye su fuerza desde la observación: el cansancio de los cuerpos, el peligro constante, la fragilidad de la infancia enfrentada a una violencia estructural.
Una animación sobria para un tema irreductible
Visualmente, La Bestia opta por una animación contenida, de líneas firmes y movimientos precisos. No hay exceso ni espectacularidad innecesaria. La cámara se mantiene cerca de los personajes, casi a la altura de sus respiraciones, reforzando la sensación de vulnerabilidad.
El trabajo de storyboard y puesta en escena —en el que Tamez participó activamente— revela una comprensión profunda del cine: encuadres que aíslan, planos largos que obligan a mirar, silencios que pesan más que el diálogo.
La música y el diseño sonoro acompañan sin subrayar. El resultado es una experiencia que no busca conmover a través del golpe emocional, sino por acumulación: plano a plano, kilómetro a kilómetro.
Reconocimiento internacional
El recorrido de La Bestia en festivales fue inmediato y contundente. Entre sus reconocimientos más destacados se encuentra el premio a Mejor Cortometraje Estudiantil en los Annie Awards, uno de los galardones más importantes de la animación a nivel mundial.
A esto se suman premios y selecciones en festivales de Europa, América Latina y Estados Unidos, así como su presencia en espacios de cine social y plataformas culturales. La película fue celebrada no solo por su calidad técnica, sino por su valentía temática.
En un panorama donde muchos cortos estudiantiles priorizan el virtuosismo, La Bestia destacó por su capacidad de incomodar sin manipular y de emocionar sin pedir permiso.
Después del rugido
Aunque La Bestia marcó un punto de inflexión en su carrera, Ramiro Tamez no se define por una sola obra. Su perfil combina experiencia en animación para televisión, desarrollo visual, storyboard y dirección, con una clara intención autoral.
Su trabajo se inscribe en una generación de cineastas que utilizan la animación no como evasión, sino como herramienta para mirar de frente realidades complejas. En ese sentido, su trayectoria dialoga tanto con el cine social latinoamericano como con la tradición europea del cortometraje animado de autor.
Más que una promesa, Ramiro Tamez aparece hoy como una voz ya formada: alguien que entiende que animar también es una forma de responsabilidad.
Ramiro “Ram” Tamez — biografía y enlaces
Ramiro Tamez es un animador y director mexicano radicado en Francia, con una trayectoria que combina formación especializada y trabajo profesional en animación 2D, storyboard, diseño de personajes y dirección. Su obra más conocida es el cortometraje La Bestia, reconocido internacionalmente con premios como los Annie Awards por su enfoque narrativo y sensibilidad visual.
Datos clave
- Nombre completo: Ramiro “Ram” Tamez
- Lugar de origen: México
- Formación destacada: Gobelins, l’école de l’image (París)
- Trabajo más reconocido: La Bestia (cortometraje animado)
- Experiencia profesional: animación 2D, storyboard, diseño de personajes y dirección
Enlaces oficiales
- Sitio web: ramtamez.com
- Instagram: @theramtamez
- Vimeo (portfolio): vimeo.com/ramtamez
